El dinero no lo es todo

PSG headcoach Laurent Blanc, left, gestures as Real Madrid's headcoach Rafael Benitez looks on during the Champions League group A soccer match between Paris St Germain and Real Madrid at the Parc des Princes stadium in Paris, Wednesday, Oct. 21, 2015. (AP Photo/Thibault Camus)

Hace unos cuantos meses, escribí un artículo en esta misma web sobre el partido entre el Chelsea y el PSG en el que el equipo parisino logró eliminar al conjunto londinense en los Octavos de Final de la UEFA Champions League. En él, analicé lo que ocurrió aquella “extraña” noche en la que el cuadro de Laurent Blanc consiguió apear de la Liga de Campeones a uno de los equipos más difíciles del Viejo Continente.

Todas las personas que seguimos la actualidad del fútbol día tras día, conocemos de sobra el desembolso que año sí y año también el dueño del Paris Saint-Germain realiza para conseguir que su equipo gane, por fin, su primera Champions League. Estas últimas temporadas, si nos paramos a leer simplemente la plantilla que maneja Blanc es el PSG, nos daremos cuenta de que por la cantidad de estrellas y buenas individualidades que tienen, poseen un nivel más que suficiente para ser los reyes de Europa. Pero ¿sólo el mero hecho de poder gastarte más de 100 millones de euros al año te garantiza el éxito? No lo creo.

Volviendo al Chelsea – PSG del pasado curso —que lo considero fundamental en este artículo—, he de confesaros que lo que más me llamó la atención sobre aquel encuentro fue que el conjunto francés demostró algo que no era habitual hasta ese momento. En inferioridad numérica y ante numerosas adversidades, Laurent Blanc consiguió que los suyos se revelasen y reaccionasen, y yo hasta me ilusioné.

Al día siguiente recuerdo que comí con mi padre en un restaurante cercano a mi casa, y de lo que le intenté convencer durante toda la comida fue que este PSG estaba ya preparado para ganar algo a nivel internacional. Él me sonrió, me miró a los ojos y me puso una cara con la que me transmitió que mis argumentos no le terminaban de convencer —él no pudo ver el partido—. Pero yo insistí. Le traté de persuadir con la idea de que el equipo de París había dejado de ser un equipo lleno de estrellas para ser un bloque mucho más unido, con los mimbres suficientes para eliminar a todo un Chelsea. Y si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta de que el FC Barcelona se encargó de chafar el sueño europeo del París, y creedme que, hasta ayer, seguí creyendo con firmeza en mis palabras.

Con el empate que el PSG cosechó ante el Real Madrid, el equipo de Le Président volvió a fallar en las grandes citas. El conjunto de Benítez —que se presentó en el Parque de los Príncipes con numerosas bajas— consiguió sacar un punto que varios medios de comunicación han calificado muy positivamente, y yo también.

Ayer, el Paris Saint-Germain no pudo ni supo plasmar sobre el césped del estadio de París la idea de juego que, en un futuro, le puede llevar a ser un equipo campeón. Futbolistas y entrenador no dieron la talla, y el PSG volvió a ofrecer su “cara B”, la mala. Nos dejó la imagen del equipo dominador en la Ligue 1, no la de un equipo con la personalidad y el carácter suficiente que en contadas ocasiones ha demostrado. A mi me decepcionó. Ahora la pregunta es, ¿será todo esto definitivo?

Roque Arambarri

Nacido en Donostia-San Sebastián hace 19 años, mi pasión es el fútbol. Habituado a ver fútbol nacional e internacional, en este blog trato de analizar el fútbol desde un punto de vista diferente. Creador de El Área Técnica, redactor de Gipuzkoa Sport y colaborador en Radio MARCA Donostia.

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